Revista LA FUNDACIÓN

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Premio a Toda una Vida Profesional

Premio a Toda una Vida Profesional

por In Premios Sociales En 12 agosto, 2015


Plácido Domingo

Generoso hasta el delirio

Autor: Juan Ángel Vela del Campo (Ensayista y crítico musical)

Este madrileño, nacido en la calle Ibiza, es una de las grandes figuras de la música española y un líder indiscutido de la lírica global desde que comenzara su carrera profesional el 12 de mayo de 1959 en México, cantando Marina de Emilio Arrieta. Desde entonces su capacidad artística y una personalidad marcada por la generosidad y la preocupación por los problemas de la sociedad no han hecho más que agrandarse hasta hacerse justamente legendarias.

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De casta le viene al galgo la vocación por el canto. Su familia amaba con fervor el mundo de la zarzuela. Era imposible que Plácido Domingo se desenganchase de ese tren de ilusiones y evocaciones. Así que se entregó al límite al género lírico español más representativo. Con pasión, como haría en todas las etapas de su periplo artístico. La ópera era una conclusión lógica, incluso una necesidad. Óperas de dramas y sentimientos, con los valores humanos siempre en primer plano. Insistiendo en la comunicación teatral, fusionando el arte con la vida. Verdi, Puccini, el verismo y, en la medida de lo posible, una mirada constante a los autores españoles e hispanoamericanos.

La vida ha sido para Plácido una sucesión de retos profesionales. Uno de los más emblemáticos ha sido, sin duda, su incursión en Wagner y particularmente en Bayreuth. Recuerdo una representación de Parsifal en el teatro de la verde colina en 1993. Después del entreacto avisaron por megafonía que Plácido se encontraba indispuesto y que la representación se demoraba unos minutos. Más de uno pensó que se iba a suspender. Imposible con Plácido. Después del descanso obligado y la correspondiente medicación, el tenor madrileño salió a escena como un tsunami. Parece ser que le había pasado factura una actuación al aire libre la noche anterior en Dinamarca. Dos años más tarde, volví a Bayreuth a escuchar su Parsifal. Había pasado un periodo de reposo y se pensaba que iba a dosificar su ritmo diabólico de actuaciones. Qué ingenuidad. Al día siguiente volvía a actuar al aire libre, esta vez en Innsbruck (Austria) con la soprano Angela Georghiu. Plácido es así. Generoso hasta el delirio. Su capacidad de entrega es desbordante. Gracias a ese lado carismático y bondadoso, su atractivo se multiplica hasta cotas delirantes. Asómbrense. Una vez asistió al Festival de Bayreuth como espectador de una representación de La walkyria. Cuando la gente le vio en un palco, le aplaudieron más que a los artistas que estaban en escena. Increíble, pero real.

JURADO

PRESIDENTE: Alberto Manzano Martos.

VOCALES: Joaquín Barraquer Moner, José Manuel Blecua Perdices, Antonio Bonet Correa, Manuel Jesús Lagares Calvo, Fernando Ledesma Bartret y Fernando Suárez González.

VOCAL SECRETARIO: Teófilo Domínguez Anaya.

Plácido es así. SU CAPACIDAD DE ENTREGA ES DESBORDANTE. Gracias a ese lado carismático y bondadoso su atractivo se multiplica hasta cotas delirantes

A la generosidad, el carisma, su instinto comunicador y su habilidad teatral hay que añadir su proyección social. Es algo que se refleja en sus declaraciones, siempre al lado de la educación y la justicia frente a las desmesuras de algunas decisiones políticas, y es algo que se ve con nitidez en la organización de un concurso de canto para jóvenes, Operalia, con proyección universal y clara intencionalidad de igualdad de oportunidades y apoyo al talento allá donde se encuentre. Su multidimensionalidad y el ansia de agradar a veces le juegan alguna mala pasada. Pero así son las cosas. Hincha de la selección española de fútbol y del Real Madrid, director artístico de teatros de ópera como los de Washington y Los Ángeles, explorador de la tesitura de barítono en el canto después de haber cultivado hasta el último secreto la de tenor, director de orquesta, amante de la canción popular y de una manera especial de algunas melodías vascas. Lloramos todos en un concierto en el Polideportivo de Anoeta en San Sebastián, en 1990, cuando cantó a dúo con su madre una popular canción de cuna. Pepita Embil era de Guetaria, algo que marca. Plácido Domingo no tiene límites en sus motivaciones artísticas y afectuosas. Y ha sido además un cantante de referencia en el último medio siglo. Es, cómo decirlo, un superviviente, una reencarnación de la pasión en estado puro. Por eso se le admira y se le quiere tanto.

Plácido Domingo

Tenor, director de orquesta, productor y compositor

El pasado 18 de junio recibió de manos de S.M. la Reina Doña Sofía, gran admiradora del maestro, el Premio José Manuel Martínez a Toda una Vida Profesional, un galardón muy especial que reconoce sus 50 años dedicados a la difusión de la música, su auténtica pasión, durante los que se ha volcado con entusiasmo, y dedicación. El premio, que recogió con profunda emoción en su ciudad natal, Madrid, distingue también su enorme generosidad a la hora de apoyar a los colectivos más necesitados.

Autora: Nuria del Olmo | Fotos: Jesús Antón

El premio es un reconocimiento más al afecto y al respeto que muchas personas le otorgan y que pone de manifiesto su talento, energía, carisma y entrega personal a lo largo de estos años ¿Cómo se siente?

Mi pasión por lo que hago es inmensa y el cariño y entrega hacia el público son recíprocos. El público finalmente es el que te pone la estrellita y te hace crecer. Si además de tener el privilegio de hacer lo que hago, se me reconoce de esta manera tan cariñosa y se me concede con la dicha de compartirlo con otras personas e instituciones tan preciadas, es todavía más emotivo.

¿Qué significa para usted una ejemplar vida profesional al servicio de la sociedad y de las personas?

Siempre he dicho que, si además de hacer lo que me gusta, puedo hacer el bien a las personas, pues tiene un valor añadido, especialmente si tenemos en cuenta que la vida que vivimos es muy complicada y todos tenemos dificultades a un nivel u otro. También me satisface saber que cuando el público asiste a una función de ópera o a un concierto puede desconectar de sus problemas, aunque sea temporalmente. El hecho de poder ayudar a través de mi música o mi persona es importante para mí, es sin duda una manera de corresponder a lo que Dios me ha dado.

«Me siento feliz y privilegiado por lo que he podido hacer y por lo que se me reconoce»

Son más de 50 años de intensa actividad artística como cantante y más de 40 como director. ¿Qué momentos de su carrera profesional destacaría?

Cada etapa de mi carrera ha sido muy satisfactoria y, como digo muy a menudo, cada papel, función o concierto en el que trabajo es el momento más importante. Se lo debo al personaje que interpreto y al público que viene a verme. Trato de que mi entrega sea siempre del cien por cien.

Su lado humano, tal vez desconocido para muchos, está siempre vivo. ¿Qué alimenta su lado solidario? ¿Qué le hace estar cerca de los que más le necesitan?

Por lo general, mi tiempo está dedicado únicamente al estudio. Siempre estoy aprendiendo un nuevo papel o repasando alguno que se avecina, pero cuando no estoy en el escenario, soy un hombre de familia totalmente entregado. Estamos todos muy unidos y eso es lo que más fuerza y serenidad me proporciona.

¿Considera que hay que ser más generosos, que los que tienen más deben estar más comprometidos?

Creo que sí, y en general pienso que así suele ocurrir y nace de quien puede. Tengo un sentido de hermandad y comprensión que me inspira a ayudar en lo que puedo. También he sufrido personalmente los efectos devastadores de desastres naturales como el del terremoto de México de 1985. Siempre me siento comprometido a ayudar en lo que puedo.

Su implicación personal en el descubrimiento y promoción de jóvenes talentos es muy valorada. ¿Qué mensaje les traslada cada día para que triunfen en la vida y no pierdan la ilusión?

Mi mensaje hacia los jóvenes cantantes, jóvenes promesas con enorme talento, es que nunca deben perder la pasión por el canto y la interpretación. Es una industria muy difícil y competitiva, en la que con frecuencia encuentran enormes dificultades cuando comienzan su carrera. La pasión y autenticidad que logren transmitir son pilares muy importantes.

Es un firme defensor de que todas las escuelas deberían incluir una asignatura obligatoria de música. ¿Por qué? ¿Cómo lo llevaría a cabo de forma divertida y didáctica?

Definitivamente, considero que es algo realmente importante. Creo que sensibiliza a cualquier persona, desde la más tierna infancia, en la que la formación y el aprendizaje son clave. Ya tendrán después la oportunidad de escuchar música de otra índole, más popular, que es tan accesible. Pero la oportunidad de exponerlos a la música clásica y a la ópera desde pequeños les ofrece una experiencia única y que sin duda apreciarán sin prejuicio. Quién sabe si a raíz de esa temprana exposición surgen más y más jóvenes estrellas.

Dice que si descansa se oxida y que no piensa retirarse. ¿Seguirá cumpliendo con su pasión hasta el final?

Como decía antes, con pasión, siempre. El día que se acabe es mejor retirarse, pero creo que todavía me queda mucho kilometraje. En cuanto a la voz, quién sabe hasta cuándo me la concederá Dios. Por ahora, seguiré cantando mientras me encuentre bien y el público siga disfrutando. Dirigir es algo diferente. Si mi energía y mi cuerpo aguantan, continuaré.

«El día que se me acabe la pasión, será mejor retirarse»

Ha batido todos los récords y ha recibido infinidad de reconocimientos en todo el mundo. ¿Qué le queda por hacer? ¿Hay algún sueño pendiente?

Me siento feliz y privilegiado por lo que he podido hacer y por lo que se me reconoce. Tengo todavía algún que otro papel que interpretar, algún aniversario que celebrar y muchos cantantes que descubrir y apoyar. Quiero que Operalia, una competición musical internacional para jóvenes promesas que puse en marcha hace 22 años, sea mi mayor legado al mundo de la ópera.


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