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Programa de refuerzo educativo para menores maltratados en Chile

Programa de refuerzo educativo para menores maltratados en Chile

por In Acción Social, Destacados (Portada) En 11 marzo, 2015


Educación contra la desigualdad

FUNDACIÓN MAPFRE respalda desde hace cuatro años en Santiago de Chile un programa para ayudar a menores maltratados y separados de sus familias a mejorar su nivel educativo y reforzar su sistema de valores como forma de reducir su situación de desigualdad. Un total de 70 niños, niñas y jóvenes vulnerables se benefician de este programa en 2015.

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Autor: Javier Rodríguez | Fotos: Fundación Padre Semería

La educación es la herramienta fundamental para salir del círculo de vulnerabilidad de niños, niñas y jóvenes en riesgo de exclusión social. Este es un principio de actuación del programa Formando Comunidad que el Área de Acción Social de FUNDACIÓN MAPFRE pone en práctica en los proyectos de cooperación internacional.

Un ejemplo de ello es la colaboración con la Fundación Padre Semería, en Chile, que comparte el mismo principio, institución a la que financia un programa educativo para ayudar a un colectivo de menores maltratados a labrarse un futuro.

Esta fundación desarrolla desde hace más de 30 años un proyecto de acogida de jóvenes en riesgo social, para lo cual dispone de tres hogares: dos en La Pintana, al sur de la capital (Nazareth, para niñas, y Buen Camino, para niños), y un tercero en San Vicente de Tagua-Tagua (Felice Sala). En los dos primeros acoge a 70 menores (40 niñas y 30 niños), de 6 a 18 años, separados de sus familias por la justicia debido a violencia, abusos o abandono, y destinados a estos centros, donde se les ofrece alojamiento, alimentación y un ambiente de cariño, que es lo que más necesitan. «Aquí encontré el calor de hogar, esa familia que necesitas cuando eres niño, porque te ayuda a sostenerte», afirma Andrea, que estuvo ocho años en el Hogar Nazareth.

Los tres hogares llevan a cabo diversos programas para encauzar la vida de estos menores maltratados. Por un lado, colaboran con los centros reparatorios, instituciones independientes, aunque supervisadas por el Servicio Nacional de Menores, que brindan atención psicosocial para tratar el motivo de vulneración por el que fueron separados de sus familias. Por otro, realizan un trabajo reparatorio, tanto con el niño, niña y joven como con la familia, destinado a mejorar la situación que causó el ingreso en los hogares, con objeto de alcanzar la reunificación, «ya que el derecho de todo niño es vivir en familia», afirma Antonio Gana, Presidente de la Fundación. Este fin no siempre se consigue.

FUNDACIÓN MAPFRE en Chile

La Fundación desarrolla diversas actividades en el país. El Área de Acción Social realiza el proyecto Nuestros Hijos, de rehabilitación de menores en tratamiento oncológico. También ha convocado la tercera edición del concurso de cuentos El Futuro en Nuestras Manos. El Área de Cultura, en su colección América Latina en la Historia Contemporánea, ha editado la Historia Contemporánea de Chile, además de organizar exposiciones de fotografía y dibujo. El Área de Promoción de la Salud ha realizado campañas de fomento de los hábitos de vida saludable en escuelas. En 2014 participó en las XVII Jornadas Latinoamericanas de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

En los hogares, los menores reciben alojamiento, alimentación y un ambiente de cariño, y se les proporcionan oportunidades de formación y valores para abrirse un camino en la vida

El Área de Prevención y Seguridad Vial ha desarrollado campañas de seguridad vial y publicado estudios sobre sistemas de seguridad y retención infantil. En 2014 participó en el 2º Encuentro Iberoamericano FICVI y en el III Seminario de Riesgos MAPFRE. Por su parte, el Área de Seguro y Previsión Social ha presentado varias ediciones de El mercado asegurador latinoamericano y el estudio Emergencia y reconstrucción: el antes y después del 27-F en Chile. Asimismo, ha impartido diversos seminarios y ha firmado convenios sobre seguros y previsión social con cuatro universidades chilenas.

Durante tres años, este apoyo se circunscribió al hogar de niñas, pero en 2014 se amplió al hogar de niños mediante un plan piloto que arrojó buenos resultados, y en 2015 se ha iniciado este proyecto en el Hogar Buen Camino.

«Es de justicia entregar a ambos hogares las mismas oportunidades de formación y herramientas para salir adelante», razona Gana.

FUNDACIÓN MAPFRE colabora desde 2012 en un programa para encauzar la trayectoria educativa de estos menores y reducir sus niveles de repetición y deserción escolar

Programa educativo

Los hogares ponen el foco en la educación. Debido al abandono sufrido en sus familias, que no priorizan sus estudios, estos menores tienen un nivel educativo muy bajo, con uno o dos años de cursos repetidos, gran frustración por no tener las habilidades para el año que cursan y rechazo al colegio. Están, por tanto, en desigualdad frente a sus compañeros. Para contrarrestar esta situación, los hogares desarrollan un programa destinado a paliar las carencias de aprendizaje que permita reintegrarlos en el sistema educativo, abandonando la tentación de la deserción escolar.

FUNDACIÓN MAPFRE colabora desde 2012 en este programa educativo, coincidente con los fines de Formando Comunidad. Su objetivo, según directivos de los hogares, es «lograr una nivelación de los contenidos y aprendizaje esperados según su escolaridad, disminuyendo así su nivel de repetición y de deserción escolar».

El programa académico incluye charlas con profesionales.  Sobre estas líneas, el expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol se dirige a los menores. Foto superior, trabajo de voluntariado en uno de los hogares.

El programa académico incluye charlas con profesionales. Sobre estas líneas, el expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol se dirige a los menores. Foto superior, trabajo de voluntariado en uno de los hogares.

La metodología de trabajo con los menores es similar en ambos hogares. A su llegada, tras inscribirlos en colegios públicos, detectan sus carencias mediante una prueba y fijan un plan de trabajo para recuperar el nivel perdido. Para la nivelación de contenidos se cuenta con dos psicopedagogas por hogar que, dos veces por semana, trabajan con ellos en lenguaje y matemáticas. El objetivo, por un lado, es mejorar el nivel de lectura y su comprensión, así como desarrollar habilidades (fomento del hábito lector, lectura como fuente de conocimiento…); y por otro, mejorar las habilidades de operaciones y concepto de números, cálculo mental y resolver problemas según su curso. Por las tardes acuden a clases de refuerzo, actividad que fomenta el hábito de estudio.

Todo ello se complementa con una formación en valores morales como responsabilidad, honestidad y superación. «Van puliendo tu carácter. Te enseñan que la vida no es fácil, que si quieres algo, te lo tienes que ganar con tu esfuerzo», comenta Digna, que estuvo cinco años
60 en los hogares.

El trabajo de nivelación «es lento y largo, requiere al menos dos años para lograr nivelar al niño», reconocen directivos de los hogares. Los logros se miden mediante indicadores como asistencia al apoyo escolar, informes mensuales y una evaluación semestral, y se constata que tras el paso por los hogares el rendimiento académico se eleva y el nivel de repetición disminuye. Pero quizá el mayor avance es la recuperación de la motivación para ir al colegio, «que tengan ganas de aprender y se den cuenta de que la educación les va a dar la oportunidad de tener una carrera técnica o universitaria para poder incorporarse a la sociedad, sentirse útiles y ser felices», admiten.

En la historia de la Fundación Semería hay muchas trayectorias exitosas. Como la de Luis Parada (12 años en el hogar), profesor de inglés: «Lo más importante es haber tenido la fortaleza de sacar una carrera, haber tenido la oportunidad que no todos tuvieron, que me dio el Hogar, y construir un futuro con eso». Como Luis, el paso de muchos otros por los hogares ha cambiado sus vidas, incluidas las de quienes tuvieron tropiezos con la justicia y hoy son profesores, carabineros, guardiamarinas, empleados de empresas, que se han reintegrado a la sociedad gracias a la oportunidad brindada por la educación, una oportunidad en la que FUNDACIÓN MAPFRE tiene mucho que ver.

La educación llevará a los menores a poder elegir en la vida

Antonio Gana de Landa. Presidente de la Fundación Padre Semería

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¿En qué condiciones llegan los menores?

Llegan como una medida de protección de la justicia ante una situación de
vulneración de sus derechos por quienes debieran protegerlos. Se trata de situaciones graves, como abusos físicos, psicológicos y/o sexuales por algún familiar. Todos llegan con la autoestima muy baja, sin sentirse reconocidos y con mucha carencia afectiva.

¿Cuánto tiempo pueden permanecer en los hogares?

El promedio es de un año y nueve meses. Salen de los hogares cuando el motivo que los trajo ha sido reparado y se dan las condiciones para volver a su familia. Si la familia no da muestras de mejora, se debe buscar una familia extendida: abuelos, tíos, primos, etc.

¿Cuál es el balance de la reintegración familiar de los menores?

Es bastante difícil cambiar la actitud de las familias, debido al arraigo de las malas prácticas, a que con frecuencia los padres están encarcelados o son drogodependientes. Los que no regresan a sus familias se preparan para la vida independiente y se les permite vivir en los hogares hasta pasados los 18 años. Aquí buscamos vías oficiales o particulares para financiarles una carrera.

¿Qué valores se imparten en los hogares?

La honestidad, el esfuerzo, el creer que se puede mejorar, la confianza en que Cristo es el amigo que nunca falla y que con amor todo se puede.

¿Cómo valora el apoyo de FUNDACIÓN MAPFRE?

Para nuestra fundación, la educación es lo que llevará a estos menores a poder elegir en la vida y sentirse reconocidos. El programa que respalda FUNDACIÓN MAPFRE empezó como un voluntariado, hoy tiene profesores profesionales y lleva ya cuatro años como parte del proceso de intervención. No es una parte aislada del quehacer de la fundación, ya que la reparación a través de la adquisición de conocimientos dignifica a los niños y los iguala al resto.

Sin la ayuda y confianza de FUNDACIÓN MAPFRE sería difícil poder entregar a nuestros niños la posibilidad de nivelar los contenidos académicos y el refuerzo de valores para que sean mejores personas.


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