KBr Flama nace con el firme propósito de dar visibilidad al talento más joven formado en las escuelas de fotografía de Barcelona. Para llevar a cabo este objetivo, el centro de fotografía KBr Fundación MAPFRE cuenta con la imprescindible complicidad de Grisart, Idep Barcelona, IEFC y Elisava, Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona, cuatro entidades académicas comprometidas con la docencia y los estudios de fotografía.

TEXTO: ÁREA DE CULTURA DE FUNDACIÓN MAPFRE

La exposición KBr Flama’22 es la segunda edición de este proyecto y presenta los trabajos de Nanouch Congost (Gerona, 1999), Guillermo Fernández (Granada, 1991), Jordi Miquel Riera (Gerona, 1977) y Sílvia Parés (Vic, 1997). Sus proyectos fueron seleccionados a través de un meticuloso proceso de visionado, en el que participó el jurado compuesto por Horacio Fernández, Carles Guerra, Joana Hurtado y Arianna Rinaldo.

«papa»
Nanouch Congost

«“papa” es un proyecto que surge a raíz de la búsqueda interior de mi propia identidad. Un buen día observo mi entorno y me doy cuenta de la influencia que ha supuesto la relación con mi padre en el desarrollo de mi personalidad. A partir de la aceptación de este hecho, empiezo a analizar cuál es la realidad de esa relación y qué supone en general una influencia tan directa como la de un padre en nuestro comportamiento, aun en el caso de un padre ausente.

La necesidad de saber qué tipo de comportamientos se dan en esa relación me lleva a descubrir un proceso que se repite en todas las relaciones paternofiliales de mi entorno, es decir, identifico un patrón que me conduce a saber más de cada historia e intentar averiguar por qué la mayoría de las relaciones, a pesar de las distintas personalidades y circunstancias que intervienen en cada una, siguen siempre ese patrón, y sobre todo en orden cronológico. Se podría decir que toda relación paternofilial pasa por diversas fases, que se pueden resumir en tres: idealización, decepción, aceptación. Me he dado cuenta de que, a menudo, lo que no nos gusta o incluso aquello que consideramos como “el problema” que tenemos con nuestros padres son aspectos que hemos incorporado a su vez a nuestra personalidad. ¿Somos el reflejo de lo que vemos en los demás?

El proyecto consta de una serie de entrevistas en las que pedía exactamente lo mismo a cada uno de los participantes: que ilustrasen una fotografía de archivo de su padre, y que realizasen una descripción totalmente libre de quién era él. Para terminar, les hacía un retrato. Durante el posado, les invitaba a cerrar los ojos y pensar en una serie de momentos específicos de su infancia y en la actualidad con su padre; luego les preguntaba cómo se sentirían si les dijera que son clavados a su padre y, en el momento en que abrían los ojos, les fotografiaba».

Nanouch Congost
Gerona, 1999

Se forma inicialmente en la Escola d’Art i Superior de Disseny d’Olot (Gerona). Durante el confinamiento debido al COVID realiza un proyecto que presenta en la escuela Grisart de Barcelona y por el que recibe una beca para estudiar Fotografía en dicho centro. Su interés por esta disciplina le lleva a buscar constantemente oportunidades para ampliar sus conocimientos. Tras titularse, crea junto a dos compañeras especializadas en otros ámbitos un estudio creativo en línea, Oceania Creative Studio, con el que trabaja para diversas marcas. Ha participado dos veces en el festival Mot en Gerona, Olot e Igualada con proyectos colaborativos, y expuesto en el festival FineArt Igualada la serie «papa».

Nanouch Congost
Explorar, serie «papa», 2021
© Nanouch Congost

Los santos inocentes
Guillermo Fernández

«Granada, la ciudad de la Alhambra, es una de las más visitadas de Europa y, también, una de las más azotadas por los efectos de la crisis económica que estalló en 2008. Una crisis que golpeó sobremanera a toda una serie de jóvenes que pasarán a la historia como “la generación perdida”, obligados a buscarse la vida a espaldas del sistema.

El final de una época, la del esplendor económico previo al estallido de la burbuja inmobiliaria, marcó el comienzo de otra, la del auge de Granada, que volvía a ser “reino”: el reino de la marihuana, un nuevo fenómeno que en realidad no es tan nuevo. De hecho, consta de los mismos ingredientes que ese otro que retrató Miguel Delibes en Los santos inocentes: un sector oprimido, agua, tierra y luz. La luz al final del túnel. O el túnel al final de la luz.

Con este proyecto busco las similitudes entre pasado y presente, entre aquella época olvidada y la actual, entre el sistema impuesto por aquellos caciques que educaban a sus trabajadores en la aceptación de unas normas y este, que autoimpone a miles de jóvenes la aceptación de que no hay futuro para ellos.

El proyecto explora el paso de la noche al día en una zona rural deprimida próxima a Granada. Comienza con una serie de paisajes nocturnos de antiguos olivares, caminos rurales y cortijos típicos alumbrados por una luz artificial que nos marca el camino a seguir y sirve de nexo de unión entre los diferentes escenarios planteados. La trama culmina con el amanecer, cuando la luz natural sustituye a la artificial y “alumbra” la realidad escondida tras la noche.»

Guillermo Fernández
Granada, 1991

Se gradúa en Bellas Artes en la Universidad de Granada y obtiene el máster en Fotografía y Diseño de Elisava, Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona. Su interés por la fotografía se despierta tras conocer la obra de artistas estadounidenses como Martha Cooper y Henry Chalfant. Durante sus estudios en la Universidad de Granada desarrolla sus primeros proyectos artísticos. Su obra, con una fuerte carga social, gira en torno a la naturaleza de las personas y su contexto. En la actualidad, combina su pasión por la fotografía, que emplea como vía principal para narrar historias, con la dirección de arte.

Guillermo Fernández
Serie Los santos inocentes, 2019
© Guillermo Fernández

Modus imaginis
Jordi Miquel Riera

«Modus imaginis —tono de la imagen en latín— es un proyecto fotográfico que nació de la reflexión sobre los procesos de creación artística en el campo de la fotografía. En concreto, el proyecto surgió de la voluntad de explorar los límites de la expresión fotográfica y sus posibilidades de sugestión de los sentidos. A lo largo de la historia del arte, diversos creadores han desarrollado sus obras partiendo del vínculo establecido entre la expresión artística y las sensaciones físicas. El siguiente texto, del escritor Josep Palau i Fabre sobre Picasso, habla sobre las fronteras entre los sentidos y la creación artística: “Picasso nos ha hecho cómplices desde el primer momento. Porque la preponderancia manifiesta de un sentido sobre los demás es un hecho del todo admitido pero que debería extrañarnos. Vivimos con los cinco sentidos y con la inteligencia. La primera vez que un hombre osó trazar una imagen sobre un muro, la reacción de los demás debió de ser: sí, pero no habla, no emite sonido alguno, no tiene un olor propio… Es esta carencia inicial la que exige la complicidad del espectador, la que lo convierte en un iniciado. Ser conscientes de que, en el acto creativo, se parte de esta base es lo que convierte a Picasso en un auténtico creador, porque remueve y pone en tela de juicio el problema mismo de la creación. Sin embargo, dar por sobreentendido que un dibujo es un dibujo, una pintura una pintura, como si se tratase de formas inconmovibles de expresarse — como si ellas mismas no fuesen una transposición— es lo que puede conducirnos de inmediato a la rutina”1.

Así pues, es indudable que, para llegar al fondo de una creación artística, todos los sentidos desempeñan un papel importante. Partiendo de este marco conceptual, Modus imaginis pone en relación los dos sentidos que más tienen en común: la vista y el oído, ya que ambas son capacidades sensoriales que se perciben a través de ondas, lumínicas en el primer caso y sonoras en el segundo. Así, el proyecto explora las posibilidades de la fotografía para captar instantes, no solo visuales, sino también sonoros. Se trata, por consiguiente, de crear una suerte de sinestesia en la que se asocian vista y oído, alterando la percepción sensitiva de un sector sensorial al acompañarlo de las percepciones de otro sector sensorial.

La representación visual, fotográfica, de la sonoridad comporta una dificultad evidente: representar algo que, propiamente, no puede llegar a visualizarse. Por este motivo, Modus imaginis parte de una exploración de los sonidos a través de la fotografía, como si esta fuese un medio con el que poder captarlos con mayor profundidad. En este sentido, también pretende transmitir las sensaciones que provocaban en el momento de captarlos o experimentarlos. Por ello se prestó especial atención a los sonidos primigenios, como por ejemplo el del agua o el del viento, presentes en el medio natural desde el inicio de los tiempos.

Por otro lado, Modus imaginis también desarrolla el proceso inverso: transmitir un sonido partiendo tan solo de la imagen. Este procedimiento es útil para indagar los límites de la creación fotográfica. Así, las fotografías incluidas en esta serie pretenden representar o suscitar un sonido en la imaginación auditiva del espectador. De este modo, la composición de la serie fotográfica debe interpretarse, gracias a la sugestión auditiva, como si se tratase de un pentagrama visual, es decir como una composición musical. Esta exploración parte de un análisis del imaginario visual y sonoro que las personas vamos adquiriendo y modificando gracias a la experiencia y los conocimientos previos. Un imaginario que nos hace interpretar lo que percibimos de una forma determinada, y siempre subjetiva. Por último, surgió el interés por investigar la dimensión física del sonido. Las ondas sonoras tienen una energía, una dimensión en el espacio que, en cierta forma, puede considerarse la materia misma de la que están constituidas. Por ello, en esta serie se intentó registrar y captar de forma plástica y visual la transformación de la sonoridad en materia.

Las fotografías de Modus imaginis comparten una misma estética visual, en la que adquieren mucha relevancia el color negro y la oscuridad. Esa tonalidad permite entrever lo que se esconde y, a la vez, deja ver lo que se quiere mostrar. Es una estética que deja espacio a la suposición, cualidad imprescindible en un proyecto que, más que determinar, busca sugerir. El negro ha sido el tono, la nota a través de la cual se afinó y desarrolló el proyecto. El título, Modus imaginis, adquiere así su pleno sentido: el tono de la imagen».

Jordi Miquel Riera
Gerona, 1977

Se gradúa en Fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC) en 2017, especializándose en Positivado con procedimientos antiguos, Paisaje y Entorno, y Figura y Desnudo. Pero su carrera como fotógrafo se inicia antes. En 2010 participa en un workshop del Sony World Photography Awards, en Cannes. Ese mismo año, su proyecto Pulso propio es seleccionado para el Emergent-Lleida, Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales. En 2012 presenta 10^10^118 (10 elevado a 10 elevado a 118 metros) en el ciclo El Proyector de la Fundación Foto Colectania de Barcelona. En 2016 expone La memoria del cuerpo en el Centro de Producción e Investigación de Artes Visuales Hangar de Barcelona. En 2017 resulta finalista en el V Premio Galicia de Fotografía Contemporánea. En 2019 se celebra su exposición individual Ser Tierra en el Espai 22, Gerona.

Jordi Miquel Riera
Serie Modus imaginis, 2015-2022
© Jordi Miquel Riera

Owning the Weather
Sílvia Parés

«En 2018, empiezo a navegar entre los claroscuros definidos por la conspiración de las denominadas chemtrails (estelas químicas que liberan los motores de los aviones) y los hechos narrados por la historia de la ingeniería climática. Inicio una investigación en línea de documentos, fotografías de archivo y vídeos procedentes de sitios web oficiales, pero también de foros que contienen información totalmente inverosímil. En paralelo, y desde una mirada escéptica, visito y fotografío diversas instalaciones de radares meteorológicos y control aéreo de Cataluña. Posteriormente, selecciono y reorganizo el material obtenido para desencriptar y reimaginar el fenómeno de la manipulación climática a través de diversos formatos. En una línea del tiempo ensarto cronológicamente imágenes de archivo acompañadas de una pieza audiovisual en la que se ilustra la siembra de nubes, técnica de geoingeniería todavía utilizada en diversos países del mundo. Estos hechos históricos se confrontan con el universo visual y conceptual que orbita en las teorías de la conspiración, con lo que se establecen dos polos entre los que se crea un espectro de versiones alternativas. Desde este espacio mental propongo una pieza de arte generativo que invita a proyectar nuevos imaginarios sobre el futuro del clima, lejos de la narrativa apocalíptica empleada por la industria audiovisual y los medios de comunicación. El proyecto conjuga imagen, texto y arte generativo para explorar el pasado, pensar el presente e imaginar el futuro de nuestros cielos.»

Sílvia Parés
Vic, 1997

Se gradúa en 2020 en Fotografía y Medios Audiovisuales en Idep Barcelona, donde también realiza un posgrado en Ilustración Aplicada. Vinculada a lo largo de estos años al mundo de las artes visuales, utiliza la fotografía para hablar sobre temas medioambientales y geopolíticos. Se interesa por la cuestión del cambio climático y desarrolla proyectos a través de los cuales busca escenarios alternativos que permitan diversificar y ampliar los imaginarios colectivos sobre el futuro del planeta, imaginarios actualmente confinados en la literatura de corte apocalíptico. En 2019 colabora como fotógrafa en el equipo del proyecto Chronicle of the birth, growth and death of a cloud [Crónica del nacimiento, crecimiento y muerte de una nube] del artista Pep Vidal.

Sílvia Parés
Owning the Weather, 2019-2020
© Sílvia Parés