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En colaboración con la ONG Amigos do Bem (Amigos del Bien), Fundación MAPFRE ayuda a proporcionar agua y alimentos a miles de personas que sufren hambre y sed en el Páramo Nororiental de Brasil (Sertão Nordestino).

TEXTO: SILVIA MARTINELLI FOTOGRAFÍAS: AMIGOS DO BEM

La escasez del agua es un problema secular en el páramo nororiental de Brasil (Sertão Nordestino). Debido a la sequía característica de esa región semiárida, centenares de familias sufren carencia de este recurso natural.

Personas como Laiane, afincada en Sítio Cumbre, en el Sertão pernambucano, solo tenían algo de agua para la familia cuando llovía, gracias a los embalses. «El agua salía turbia, bebíamos barro», recuerda.

Con una población de más de 57 millones de habitantes distribuidos en nueve estados, la región Nordeste de Brasil tiene tres cuartas partes de su territorio ocupado por el llamado Polígono das Secas (Polígono de las Sequías), un área formada por 1.300 municipios y caracterizada por la fuerte sequía, la baja incidencia de la lluvia y la aridez del suelo. Son miles las familias que viven en poblados muchas veces aislados, sin recursos o condiciones mínimas de subsistencia, que habitan casas de tapia, sin agua o alimentos.

Para tratar de transformar esa realidad, desde 1993, la ONG Amigos do Bem trabaja para combatir el hambre y la miseria en el páramo nororiental de Brasil (Sertão Nordestino). Esta organización sin ánimo de lucro, que comenzó siendo un pequeño grupo de amigos liderados por la empresaria Alcione Albanesi, es hoy en día uno de los mayores proyectos sociales de Brasil, responsable de la atención regular a 75.000 personas pertenecientes a 15.000 familias residentes en 140 poblados del Sertão de los estados de Alagoas, Ceará y Pernambuco.

«Sabemos que el agua y el alimento son recursos fundamentales para la supervivencia y el desarrollo de las familias. Los niños mal nutridos no aprenden y los trabajadores sin alimentos no tienen fuerzas para hacer su trabajo. Nuestro proyecto nos permitió, por medio de la convivencia próxima con las familias, conocer sus necesidades reales y actuar de forma asertiva para proveerles de sus necesidades básicas y llevar dignidad a esas personas», destaca Alcione Albanesi, fundadora y presidenta de Amigos do Bem.

Para dar a conocer a la ciudadanía la problemática de esa población vulnerable, la organización desarrolla programas asistenciales gratuitos que pretenden erradicar la pobreza, fortalecer los vínculos afectivos, desarrollar la autonomía en niños, adolescentes y adultos, estimulando el acceso a la educación y a la integración al mercado de trabajo.

La pobreza se combate a partir de un modelo de transformación global estructurado en cinco áreas: educación, trabajo y renta, salud, vivienda y acceso al agua.

Agua: el oro de la región

Para ayudar a combatir la sequía y reducir el sufrimiento de miles de familias afectadas por la falta de acceso al agua potable, Amigos do Bem invierte en la perforación de pozos artesianos, en la construcción de cisternas y en el envío de camiones-cisterna hasta las comunidades más alejadas para que miles de personas no deban recorrer varios kilómetros en búsqueda de agua.

Interesada en contribuir a cambiar esta situación, Fundación MAPFRE inició una colaboración con Amigos do Bem para construir tres pozos artesianos capaces de aprovisionar las poblaciones locales residentes en esa región.

Los recursos se utilizarán en la perforación, instalación y mantenimiento de tres pozos artesianos con energía solar para abastecer a los habitantes de los poblados de Lagunas de Braúna y Coité, localizados en la región de Inajá, en el estado de Pernambuco. Cerca de 500 personas recibirán atención directa (y otras 2.500 de forma indirecta) con el agua de los pozos construidos, que darán 64,8 millones de litros al año. Después de las etapas de montaje e instalación de la conexión eléctrica, la previsión es que, en el primer trimestre de 2022, como mínimo, ya haya dos pozos en funcionamiento.

Cuando la sequía y la miseria son el día a día

La COVID y el agravamiento del hambre

Además de la construcción de pozos artesianos, la colaboración entre Fundación MAPFRE y Amigos do Bem incluye el apoyo en acciones para combatir el hambre de las familias residentes en la región del Sertão Nordestino, afectadas por la crisis socioeconómica en el transcurso de la pandemia.

Según lo expuesto por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), en 2020 el hambre mundial sufrió un agravamiento significativo a consecuencia de la COVID-19. Las consecuencias económicas de la pandemia fueron la segunda principal causa de la crisis global del hambre, agravando la pobreza y exponiendo la desigualdad cada vez mayor en todo el mundo. En consonancia con un informe presentado en julio de este año por la ONG Oxfam Brasil, se calcula que el número de personas que viven en extrema pobreza alcanza los 745 millones a finales de 2021, lo cual supone un aumento de 100 millones de personas desde el inicio de la pandemia.

Con una población de más de 57 millones de habitantes distribuidos en nueve estados, la región Nordeste de Brasil tiene tres cuartas partes de su territorio ocupado por el llamado Polígono das Secas (Polígono de las Sequías)

En Brasil, la expansión del nuevo coronavirus hizo todavía más evidentes las desigualdades económicas y sociales y trajo la emergencia del hambre a millones de personas en el país, principalmente en la región Nordeste del país, donde la pobreza y la desigualdad se agravaron aún más.

Datos publicados por la Red Brasileña de Investigación en Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional demuestran que, en 2020, de los 19 millones de personas que pasaban hambre en Brasil, 7,7 millones se encontraban en la región Nordeste. Eso significa que en una de cada siete viviendas se sufre hambre. En relación con la falta de agua, en las áreas rurales del Nordeste, casi la mitad de la población no tiene suministro de agua potable. En los domicilios sin suministro de agua para producción de alimentos y cría de animales, el hambre alcanza el 44 % de las casas.

«El hambre y la inseguridad alimentaria y nutricional son expresiones profundas de la desigualdad de nuestro país. Una sociedad con hambre es una sociedad decadente, incapaz de prosperar. Uno de los diferenciales de una organización es su capacidad de identificar problemas sociales y económicos que, de alguna forma, impactan sobre el desarrollo de la sociedad como un todo. Gracias a Fundación MAPFRE seguiremos firmes en nuestro compromiso de hacer que el mundo sea un lugar más igualitario y humano», destaca Fátima Lima, representante de Fundación MAPFRE en Brasil.

Con 27 años de experiencia en la ejecución de programas de desarrollo social en la región Nordeste de Brasil, enfocados en la erradicación de la pobreza y el hambre, Amigos do Bem utilizó parte de los recursos destinados por Fundación MAPFRE para el Plan de Acción de Emergencia contra la COVID-19, promoviendo acciones capaces de mitigar los efectos de la pandemia en esta región, la más pobre del país.

El proyecto incluye la distribución mensual, por un periodo de un año, de 4.700 cestas básicas con 15 kg de alimentos para las familias de las zonas áridas de los estados de Alagoas, Ceará y Pernambuco. Se espera que se atiendan hasta 23.500 personas al mes, con la distribución de 846.000 kilos de alimentos.

Las primeras cestas se entregaron a finales de octubre en el estado de Alagoas, con 4.986 familias beneficiadas, 25.000 personas al mes atendidas con alimentos, 74.790 kg de alimentos distribuidos y cuatro municipios y 28 poblados atendidos en el Estado de Alagoas.

Con los alimentos recibidos, Josefa, habitante de Sítio Mocó 2, en la región del Sertón Pernambucano y que desde la infancia está acostumbrada a comer solo cada tres días, recuerda «con la pandemia, todavía fue más difícil, las personas solo se alimentaban de lo que encontraban. Los pequeños pedían alimento y no teníamos cómo dárselo. Ahora, con esa ayuda, conseguimos vivir un poco más tranquilos».

Cuando la sequía y la miseria son el día a día